viernes, 21 de agosto de 2009


"La joven y la mujer, en su nuevo desarrollo personal, serán transitoriamente imitadoras de los malos y buenos

modales masculinos, y repetidoras de las profesiones varoniles. Las mujeres habrán pasado por todos esos

abundantes disfraces sólo para purificarse, en lo más peculiar de su naturaleza, de las deformadoras influencias del

otro sexo.


(...) Esta humanidad de la mujer, madurada en los dolores y la humillación, saldrá a la luz cuando la mujer haya

mudado los convencionalismos de lo exclusivamente femenino, en la metamorfosis de su condición social; así los

hombres se verán sorprendidos y vencidos. Este progreso convertirá la vida amorosa en una relación valedera de ser a

ser, no ya de varón a mujer. " R.M. Rilke

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