Es solo un momento y se va deshaciendo en la mujer rota
Me lo esperaba
Evidentemente La ventana estaba a oscuras
Aun en su ausencia, esta noche las puertas se abren
Un rayo de luz entre las cortinas rojas
Te necesito y no estás aquí
Antes de irme a acostar
Curo los hermosos ojos melancólicos con hielo de mar
Entonces debo tratar de dormir
Toda mi sangre fría
No avanza; me exaspero
Uno concede demasiado al silencio
Los ojos clavados en el reloj de péndulo
Despertar profundo o morir verdaderamente en el sueño
El mal empieza por los ojos, llenos de recodos y profundidades
Mete la mano con discreción debajo de la mesa
El humo flota contra el techo de la habitación
Saca la cabeza por una ventana entre abierta y le echa un trago a la noche
Es vientre, entrepierna, hoyos y redondeles
Estaba recordando cómo empecé
¿No preguntaste eso? Yo hablaba siempre de ese día, pero no me decidía nunca. La verdad es que jamás pensé que llegase realmente. Ni siquiera lo tomé en serio el día que empecé a andar. Mi intención, en el fondo, fue hacer un fin
La noche, aquellos soplidos que agujereaban el aire
Se aproximó, también blanco, y escuchó un rato del aire dormido sobre el viento
Al fin se sentó al lado del oeste buscando su norte con los ojos abiertos como rayos
Brazos que azotaban el aire, toda una revuelta, una madeja de sensaciones que apuntaba hacia un norte desconocido y perdido
Una partida de jinetes que galopaban desalentados en una nube de polvo. Cuando estuvieron más cerca, vio las finas patas que removían la arena, los bultos encorvados
El corazón le latió atropelladamente
Las paredes se borraron
Sostuvo el brazo en alto un tiempo, el viento se escurría entre los dedos
Acababa de reconocerse
Del agua, una negra silueta bajó lentamente y acarició el murmullito que le colgaba del cuello.
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