no me alcanzan las lunas para poder contar los malos entendidos
y es cuando uno busca revertir la siesta en la pecera de agua donde nos ahogamos
brillante silencio logramos al que supimos arrinconarnos
realmente me gustaría que comprendas estos estados que mutan sin mi consentimiento
es difícil explicar el tiempo que estuve bajo una mesa esperando a que pare de llover
y un día salí con una espada de papel en mis manos un gorro de paragua a luchar contra rayos y monstruos marinos
estaba sola
deberías comprender esa absurda soledad, es por ahí donde empiezan las lunas
las equivocas lunas
donde yo me pierdo en párrafos, en baldosas que antes eran pasto, en campos que hoy son ciudad.
en cuando mi cara es sonriente y al derretirse me convierto en seria inmutable
donde todo me parece enorme, cuando no es miedo cuando es enojo con lo que no se quiebra
donde agradezco tu sonrisa y tu sentido de humanidad mas que nada alrededor en esta ciudad

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