martes, 21 de junio de 2016

Ya no es un peso en mis zapatos
Tengo recuerdos

Los voy a numerar
Y a escribir para que no se me vuelvan olvido

Me acuerdo una vez, todavía era de noche, yo dormía en un colchón al lado de la cama donde dormías con Sandra. La despertaste  preguntándole o diciéndole algo de que te ibas a caminar a la playa.
Me desperté al instante, y escuche. 
Algo notaste y me preguntaste, si quería ir.
Yo quería, pero al final te dije que no. No entendía bien, creo, porque ibas  a caminar a la playa tan temprano. 
Del resto del día no me acuerdo.

Me acuerdo de cuando me fuiste a buscar para ir a la escuela. 
Íbamos de la mano, cruzando una calle, y me preguntaste si quería ir o faltar. 
Te dije que quería faltar, te extrañaba mucho siempre, y me divertía mucho con vos también. 
Entonces fuimos a desayunar a un café, donde en la puerta aguardaban algunos de tus compañeros de trabajo, había uno que era flaco y alto, como narigón creo, y nos sentamos, creo que fue un café con leche y una medialuna el menú. Te acompañe a trabajar, iban en una chata blanca y pararon como en un kiosko a poner algo en un poste. 
Me sentí muy bien ese día. Acompañándote y viendo como era tu mundo. 


Me acuerdo la vez que escuche algo relacionado a tu viaje. 
Era un bar, o un café, tengo un leve recuerdo como de una barra y luces tenues. 
Allí estábamos con otro hombre. Te habías encontrado con él. Tengo la sensación de recordar que hablaban de que te ibas pero no estoy tan segura. 
En ese momento cuando él se presentó creo.
Me dijo como se llamaba, Julio. 
Y relacione los meses 'Julio y Agosto' con su nombre. 
Años después me pregunte muchas veces porque había sido esta relación, hasta que recordé su nombre, de nuevo, Julio. 


Recuerdo haberte acompañado a una sesión de terapia.
Creo que espere un rato en la entrada.
Y luego me llamaron para pasar. 
Tengo el recuerdo de que era como un lugar de madera.
Entre pulcro y madera oscura. 
Y tu terapeuta era un señor como de barba creo. 
Como parecido a Freud. 
Creo que yo estaba comiendo pochoclos
Recuerdo que quizás yo estaba separando las semillas del pochoclo inflado, cuando él me dijo, sabes que las semillas también se comen? 
Y me acuerdo de haber pensado, pero son muy duras, lastiman. 
Lo recuerdo siempre. Muchas veces me he encontrado en la situación de estar comiendo pochoclos, y de haber comido algunas semillas en memoria de ese recuerdo, y ese señor. 

Quizás no tan obvio, pero recuerdo como si hubiera sido ayer, cuando nos despedimos. 
Cuando sabía que todo iba a ser distinto. Frio y oscuro como una mañana caminando en la playa, no tan lúgubre con la llegada del día. Confuso y real, como la asociación del nombre de una persona, Julio, y un simple y pasajero mes, como el mes de Julio. Duro, algo molesto y que lastima como las semillas.

Me acuerdo que llorabas y estabas agachado. Me acuerdo de que me hablaste de la estrella en el cielo, algo parecido al Principito, libro que me enviarías años después. La estrella que me escucharía en tu ausencia, y quien comunicaría todo lo que tuviese que decirte en la distancia cuando vos quisieras oírlo. Me acuerdo del largo pasillo hasta la puerta de la casa de mi mama. Me acuerdo de mi mama yendo a la puerta. Me acuerdo de mirar a través de ella para verte de nuevo. Me acuerdo de no querer ver más.
 Me acuerdo de Amanda riéndose (recuerdo ver a mi mama y a amanda – en mi mente de niña- como responsables, algo como culpables de que te fueras, con los años eso dejo de ser verdad). Me acuerdo de no poder parar de llorar, me acuerdo de sentirme muy cansada y acostarme a dormir. 

Guardo otros tesoros, aunque con el tiempo parecen muy difusos. 



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