Ya no es un peso en mis zapatos
Tengo recuerdos
Los voy a numerar
Y a escribir para que no se me vuelvan
olvido
Me acuerdo una vez, todavía era de noche,
yo dormía en un colchón al lado de la cama donde dormías con Sandra. La
despertaste preguntándole o diciéndole algo de que te ibas a caminar a la
playa.
Me desperté al instante, y escuche.
Algo notaste y me preguntaste, si quería
ir.
Yo quería, pero al final te dije que no.
No entendía bien, creo, porque ibas a caminar a la playa tan
temprano.
Del resto del día no me acuerdo.
Me acuerdo de cuando me fuiste a buscar para
ir a la escuela.
Íbamos de la mano, cruzando una calle, y
me preguntaste si quería ir o faltar.
Te dije que quería faltar, te extrañaba
mucho siempre, y me divertía mucho con vos también.
Entonces fuimos a desayunar a un café,
donde en la puerta aguardaban algunos de tus compañeros de trabajo, había uno
que era flaco y alto, como narigón creo, y nos sentamos, creo que fue un café
con leche y una medialuna el menú. Te acompañe a trabajar, iban en una chata
blanca y pararon como en un kiosko a poner algo en un poste.
Me sentí muy bien ese día. Acompañándote y
viendo como era tu mundo.
Me acuerdo la vez que escuche algo
relacionado a tu viaje.
Era un bar, o un café, tengo un leve
recuerdo como de una barra y luces tenues.
Allí estábamos con otro hombre. Te habías
encontrado con él. Tengo la sensación de recordar que hablaban de que te ibas
pero no estoy tan segura.
En ese momento cuando él se presentó creo.
Me dijo como se llamaba, Julio.
Y relacione los meses 'Julio y Agosto' con
su nombre.
Años después me pregunte muchas veces
porque había sido esta relación, hasta que recordé su nombre, de nuevo,
Julio.
Recuerdo haberte acompañado a una sesión
de terapia.
Creo que espere un rato en la entrada.
Y luego me llamaron para pasar.
Tengo el recuerdo de que era como un lugar
de madera.
Entre pulcro y madera oscura.
Y tu terapeuta era un señor como de barba
creo.
Como parecido a Freud.
Creo que yo estaba comiendo pochoclos
Recuerdo que quizás yo estaba separando
las semillas del pochoclo inflado, cuando él me dijo, sabes que las semillas también
se comen?
Y me acuerdo de haber pensado, pero son
muy duras, lastiman.
Lo recuerdo siempre. Muchas veces me he
encontrado en la situación de estar comiendo pochoclos, y de haber comido
algunas semillas en memoria de ese recuerdo, y ese señor.
Quizás no tan obvio, pero recuerdo como si
hubiera sido ayer, cuando nos despedimos.
Cuando sabía que todo iba a ser distinto.
Frio y oscuro como una mañana caminando en la playa, no tan lúgubre con la
llegada del día. Confuso y real, como la asociación del nombre de una persona,
Julio, y un simple y pasajero mes, como el mes de Julio. Duro, algo molesto y
que lastima como las semillas.
Me acuerdo que llorabas y estabas
agachado. Me acuerdo de que me hablaste de la estrella en el cielo, algo
parecido al Principito, libro que me enviarías años después. La estrella que me
escucharía en tu ausencia, y quien comunicaría todo lo que tuviese que decirte
en la distancia cuando vos quisieras oírlo. Me acuerdo del largo pasillo hasta
la puerta de la casa de mi mama. Me acuerdo de mi mama yendo a la puerta. Me
acuerdo de mirar a través de ella para verte de nuevo. Me acuerdo de no querer
ver más.
Me acuerdo de Amanda riéndose
(recuerdo ver a mi mama y a amanda – en mi mente de niña- como responsables,
algo como culpables de que te fueras, con los años eso dejo de ser verdad). Me
acuerdo de no poder parar de llorar, me acuerdo de sentirme muy cansada y
acostarme a dormir.
Guardo otros tesoros, aunque con el tiempo
parecen muy difusos.

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